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Otras notas de mi cartera: No consigna la crónica habanera cuándo se estableció aquí la primera cárcel pública. Pero Emilio Roig de Leuchsenring, en el tomo tres de su obra La Habana: Apuntes históricos, afirma que ese establecimiento penal fue destruido por un incendio en 1622.

Otras notas de mi cartera: No consigna la crónica habanera cuándo se estableció aquí la primera cárcel pública. Pero Emilio Roig de Leuchsenring, en el tomo tres de su obra La Habana: Apuntes históricos, afirma que ese establecimiento penal fue destruido por un incendio en 1622.

La escritora cubana Dulce María Loynaz —premio Miguel de Cervantes, 1992— dice en sus memorias que el actor y cantante mexicano José Mojica hizo perder la razón a los habaneros durante su visita de finales de 1931. «Para ensalzarlo o vituperarlo, ningún artista ha levantado aquí clamor semejante», precisa la autora de Jardín y Últimos días de una casa, mientras que el llamado Valentino de la ópera escribiría por su parte: «Si tuve grandes alegrías en La Habana, también sufrí grandes dolores»

La escritora cubana Dulce María Loynaz —premio Miguel de Cervantes, 1992— dice en sus memorias que el actor y cantante mexicano José Mojica hizo perder la razón a los habaneros durante su visita de finales de 1931. «Para ensalzarlo o vituperarlo, ningún artista ha levantado aquí clamor semejante», precisa la autora de Jardín y Últimos días de una casa, mientras que el llamado Valentino de la ópera escribiría por su parte: «Si tuve grandes alegrías en La Habana, también sufrí grandes dolores»

Cosas de antaño: La recrea Ramón Meza en su novela Mi tío el empleado, y el historiador Emilio Roig en un artículo que publicó en 1926 en la revista Archivos del Folklore Cubano aludió asimismo a la broma de que eran objeto españoles ingenuos recién llegados a La Habana por parte de criollos guasones y desocupados.

Cosas de antaño: La recrea Ramón Meza en su novela Mi tío el empleado, y el historiador Emilio Roig en un artículo que publicó en 1926 en la revista Archivos del Folklore Cubano aludió asimismo a la broma de que eran objeto españoles ingenuos recién llegados a La Habana por parte de criollos guasones y desocupados.

El día en que lo iban a matar —15 de septiembre de 1947—, Emilio Tro Rivero desayunó en compañía de su madre en la humilde habitación que compartían en la casa de vecindad marcada con el número 409 de la calle San Rafael, en Centro Habana

El día en que lo iban a matar —15 de septiembre de 1947—, Emilio Tro Rivero desayunó en compañía de su madre en la humilde habitación que compartían en la casa de vecindad marcada con el número 409 de la calle San Rafael, en Centro Habana

Cuando salió de la cama a la hora de costumbre nada hacía avizorar el dramático desenlace de la jornada. Tras el desayuno, el ex canciller cubano —ocupó la Secretaría de Estado en el gabinete del dictador Gerardo Machado— hizo y atendió varias llamadas telefónicas y recibió en la sala de armas de su palacete de San Miguel y Ronda, aledaño a la Universidad, que había vuelto a ocupar a su regreso del exilio, a las personas que tenía citadas

Cuando salió de la cama a la hora de costumbre nada hacía avizorar el dramático desenlace de la jornada. Tras el desayuno, el ex canciller cubano —ocupó la Secretaría de Estado en el gabinete del dictador Gerardo Machado— hizo y atendió varias llamadas telefónicas y recibió en la sala de armas de su palacete de San Miguel y Ronda, aledaño a la Universidad, que había vuelto a ocupar a su regreso del exilio, a las personas que tenía citadas

Enrique Núñez Rodríguez estaría cumpliendo 90 años en estos días. Nació en Quemado de Güines, en la región central de la Isla, el 13 de mayo de 1923, y aunque la cifra no miente bien vale verla en su caso con natural reserva.

Enrique Núñez Rodríguez estaría cumpliendo 90 años en estos días. Nació en Quemado de Güines, en la región central de la Isla, el 13 de mayo de 1923, y aunque la cifra no miente bien vale verla en su caso con natural reserva.

Raúl Corrales uno de los grandes fotorreporteros cubanos, y su labor de años fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas, correspondiente a 1996, que por primera vez distinguió a un fotógrafo. Antes, en 1988, había merecido la Orden Félix Varela, la más alta condecoración del Estado cubano en la esfera de la cultura, y el Instituto Superior del Arte le otorgaría, en 2005, un Doctorado Honoris Causa.

Raúl Corrales uno de los grandes fotorreporteros cubanos, y su labor de años fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plásticas, correspondiente a 1996, que por primera vez distinguió a un fotógrafo. Antes, en 1988, había merecido la Orden Félix Varela, la más alta condecoración del Estado cubano en la esfera de la cultura, y el Instituto Superior del Arte le otorgaría, en 2005, un Doctorado Honoris Causa.

El deporte de los puños o de las coliflores tuvo en Cuba un comienzo relativamente tardío. Su historia oficial se inicia a partir de 1921, cuando se crea la Comisión Nacional de Boxeo. Antes —y parecerá increíble— la práctica de dicho deporte se prohibió en la Isla. Así lo dispuso en 1912 la Secretaría de Gobernación del presidente José Miguel Gómez.

El deporte de los puños o de las coliflores tuvo en Cuba un comienzo relativamente tardío. Su historia oficial se inicia a partir de 1921, cuando se crea la Comisión Nacional de Boxeo. Antes —y parecerá increíble— la práctica de dicho deporte se prohibió en la Isla. Así lo dispuso en 1912 la Secretaría de Gobernación del presidente José Miguel Gómez.

Un hospital de madera: Sus instalaciones son todas de madera. Aplaude su ubicación, en la loma del Príncipe, en la meseta situada entre el castillo de igual nombre y la Pirotecnia Militar —actual Universidad de La Habana.

Un hospital de madera: Sus instalaciones son todas de madera. Aplaude su ubicación, en la loma del Príncipe, en la meseta situada entre el castillo de igual nombre y la Pirotecnia Militar —actual Universidad de La Habana.

Otra vuelta a La Habana: Pocas imágenes de La Habana son tan conocidas en el mundo como la del Castillo del Morro. Demoró casi 50 años en ser construido y formó parte de un sistema de fortificaciones que convirtió a la villa en uno de los destinos mejor protegidos del continente.

Otra vuelta a La Habana: Pocas imágenes de La Habana son tan conocidas en el mundo como la del Castillo del Morro. Demoró casi 50 años en ser construido y formó parte de un sistema de fortificaciones que convirtió a la villa en uno de los destinos mejor protegidos del continente.